Los límites impuestos

El instituto es conocido por ser el lugar donde los jóvenes transcurren más horas seguidas a lo largo del día, donde se encuentran lecciones de diferentes disciplinas, convergen ideas interpretativas de la realidad y se aprende a respetar las opiniones ajenas, así como a escucharlas. El problema del sistema establecido es que es un espejismo en un desierto de incompetencia y pereza, tanto por parte del alumnado como del profesorado. 

El conocimiento de los alumnos está limitado por el del profesor y su interés por impartir la clase, sin comentar la incompetencia didáctica que se puede presentar en el caso de que no trabaje por vocación o no haya adquirido un método de ensñanza funcional. La inteligencia también es un factor crucial para que una persona pueda desenvolverse exitosamente en una materia y como no todos los alumnos tienen la misma capacidad, el nivel que establezca el profesor determinará el listón de exigencia, dependiendo la cantidad de contenido de la capacidad general del grupo. Aunque, la situación dependerá del docente, pues mientras unos favorecen la rápida de enseñanza de muchos contenidos para poder terminar con el temario establecido, otros priorizan la lenta enseñanza adaptándose a la capacidad media de estudiantes.

Sin embargo, las dos situaciones establecidas no solo dependen del grupo, sino también de la actitud del profesor al impartir la clase. El subjetivismo puede influir de forma negativa en la asignatura, debido a que el profesor al corregir puede dar preferencia a unos alumnos frente a otros, o el continuo trato diferenciador puede acabar distanciando a una persona del resto de sus compañeros, provocando a su vez la soledad del elegido por el profesor como favorito. 

En conclusión, la disminución de exigencia por parte del equipo docente así como la actitud general de la clase están influyendo negativamente en todo el contenido que se enseña de cada asigntura. Desde hace décadas se puede observar cómo los jóvenes terminan el insituto con cada vez menos ilusión, con más imposición familiar y con menos preparación. Todo ello ocasiona el estudio de carreras sin una base de conocimientos generales y también, la anhedonia de estudiar.

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