El egoísmo en el ser humano

Desde los primeros homínidos se puede observar cómo el ser humano ha mantenido invariables ciertos aspectos, que aún siendo pocos, nos identifican como especie.

No obstante, estos no están presentes en todos los humanos por igual. Debido a que a pesar de haber un parecido general, no hay una igualdad de pensamiento y comportamiento entre todos. Verbigracia, uno de los problemas que más ha marcado a la humanidad en la Prehistoria es la supervivencia, el cual era un asunto con el que todos los miembros de nuestra especie tenían que lidiar. Algunos, la afrontaban en solitario y otros, dejaban sus diferencias de lado para montar grupos, que más adelante evolucionarían hasta convertirse en la sociedad actual. 

Por otro lado, a través de la historia ha habido ejemplos de soberanos egoístas que han velado únicamente por su seguridad sin tener en cuenta la del resto. Sin embargo, ellos no han nacido pensando de esa manera, sino que han crecido siendo instruidos por la mala experiencia recibida por ser generosos y por los pensamientos acerca de los beneficios del egoísmo.

En conclusión, si el ser humano fuera egoísta por naturaleza, es una certeza que habría continuado su trayectoria individualista hasta alcanzar la extinción de la especie, pues siendo todas las personas egoístas cundiría la anarquía en nuestra sociedad, llegando esta a su fin.

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